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Entrenar por tu cuenta

 ¡Vuelta al cole!

 

Avanzar en tu deporte favorito implica algo de compromiso. Está lo de ser puntual en las clases e ir a todas aquellas a las que te has apuntado. Lo de cuidarte más, dosificarte tanto en el ejercicio como en la vida diaria. Y está eso de, ejem, estudiar. Es decir, repasar las lecciones semanales. Lo que viene siendo fijar lo que uno ha aprendido durante la semana.

 

Lo que viene siendo entrenar, vaya. Sin profesor y por libre.

 

Ejemplo práctico: una profesora de pole muestra una coreografía con ejercicios de suelo, digamos, "intrincados". Que si voltereta de ida sobre el hombro, que si otra de vuelta sobre el otro cambiando el agarre, que si aterrizo sobre la rodilla "con dignidad"... y, por supuesto, ¡que quede fluido! Y la semana que viene, a otra cosa.

Normalmente, uno se aplica en clase por pillar el truco. Buscamos entender el esquema, el concepto y, al final, "salvarlo". Bieeeen, me ha salido. Yupiiii.

Y entonces, la profesora nos lanza esta losa, bajo la forma de las palabras "Y AHORA QUE QUEDE BONITO ". Veredicto: creías que lo tenías, pero no. Salvarlo no significa hacerlo bien. Entre otras cosas, porque la semana que viene ya se nos habrá olvidado.

 

Por eso, siempre vamos a tener deberes que hacer. Porque aprendemos tantos ejercicios a lo largo del curso que no es posible tenerlos todos perfectos. Y por perfecto se entiende limpio. Ay, la limpieza.

Los deberes se hacen entrenando.
Que nadie se asuste ni se agobie, hay maneras de hacer que sea tan divertido como eficaz. Y estos consejos que os ofrecemos son tan válidos tanto para pole dance como para otros deportes aéreos (aro, telas, trapecio) y, por supuesto, todos los tipos de danza.

 

1- Recluta compañeras con ganas de practicar. El caso es animaros a quedar y poneros a ello. Sobre todo si queréis mejorar figuras que os da un poco de miedo hacer solas. Con ayuda, ganamos en seguridad y confianza. Y el pequeño gran detalle que es clave para que un movimiento salga bien no escapará a la atención de varios pares de ojos.
La compañía crea buen ambiente. Hagamos que éste invite a trabajar a gusto. ¡Motivaos! Poned música, sacad colchonetas, estrenad algo de ropa o equipo para entrenar. ¡Claro que sí! Toda ayuda es buena.

 

2- Tened vídeos a mano. Fotos. Apuntes. Cuadernos. Un truco: apuntad nombres de los ejercicios. Si no os los sabéis, inventadlos. Se trata de asimilar. Y es más fácil recordar “attitude” que “ese-giro-que-acabas-con-el-talón-metido-en-la-barra-y-la-otra-pierna-atrás-cual-bailarina”.

 

3- Haced dibujos. No hace falta que sean obras de arte, sólo que se puedan entender. Los muñecos-palo valen, con tal de que se vea claramente qué parte del cuerpo tiene que sujetar, apartar, bloquear, etc. Esto es una gran ayuda para la memoria, ya que obliga a hacer un esfuerzo mental a la hora de reproducir el ejercicio sobre el papel. Como el actor que escribe en una hoja las ideas que su personaje transmite, sin usar las frases exactas.

 

4- Jugad. Reservad un ratito para el freestyle. Poned un temazo, experimentad con los movimientos de la sesión y llevadlos a su máxima expresión. Hacedlos grandes, pequeños, deprisa, despacio... a ver qué sale.

 

Y, por supuesto, ponedle un final feliz a vuestro entrenamiento estirando. Que es un gran deber en sí. ;)

 

Con esas ideas, la vuelta al pole/cole va a tener otro color, ¡ya veréis!

 
Isabel Queipo

 

 

 

 

IV Jornada de Puertas Abiertas

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