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La zona de Confort

Cómo evitar estancarse en ella

 

Ay qué bien se siente uno cuando le salen las cosas. Es una sensación indescriptible. Tienes el poder, has descubierto que esto es lo tuyo, que esto TE SALE. ¡Ay, qué a gustito!

Vas a tu clase y oye, que el calentamiento de la profe ya casi no te cuesta, la flexi bueno, tiene sus cosas pero va a mejor, la fluidez no la dominas mucho pero bue, total si yo lo que quiero es que me salga un Iron X y no me importa mucho cómo. La cosa, es que te sientes tranquil@ cuando llegas a esa clase, aunque notas las carencias no le das mucha más importancia.

 

¡¡EEEECCCK............ ERROOOOOOOOOOOOOOR!!



Está claro que cada cual tiene sus objetivos, los cuales son super respetables sean cuales sean estos, pero dentro de ellos siempre está la meta de la evolución. En el anterior blog, Isa os hablaba del “Crecimiento Horizontal” como una forma de crecimiento en vuestra práctica. Otra forma de crecer, es salirse de la zona de confort. Esta zona es peligrosa, nos sentimos bien ella, nos sentimos seguros pero constituye una pequeña traba en nuestros avances. ¿Eludirla? ¿¡Cómo!?

 

Aquí os dejo 5 tips para romper con ella

1- Si tus ejercicios básicos para ejercitarte ya no te suponen gran esfuerzo, consulta con tu profe qué podrías incorporar en tu práctica personal. Esto supone un paso más allá, es tu mini tabla de gimnasio particular.

2- ¿Eres de fuerza bruta pero la flexi se te da de aquella manera, o viceversa? Bien, es hora de incorporar algunos ejercicios que suplan esta carencia o incluso apuntarte a alguna clase o intensivo que te ayuden a desarrollarlo. Ay sí...¡esto supone sufrir! Agujetitas por aquí y por allá, pero es dolorcillo sano y hará que subas un escalón.

 

3- A menudo nos encontramos con que somos un troquito a la hora de ejecutar o crear transiciones entre movimientos. Aquí lo que vamos a necesitar es fluidez, está claro que la técnica base hay que dominarla, saber dónde va cada cosa, pero no es lo único que podemos hacer. Apuntarse a clases de alguna otra disciplina puede aportarnos esa chispa que le faltaba a nuestro estilo: Contemporáneo, Danza Oriental o Tribal, Ballet, Twerking, Floorwork, Vogue, Danza Africana... ¡Lo que sea! Aprenderemos movimientos a los que no estamos habituad@s, sí, la primeras clases nos harán sentir como un corderillo recién nacido intentando caminar pero pasada esta barrera podréis empezar a incorporar algunas cosillas a vuestra danza...y ouh yeah!

 

4- Eres un/a valiente, ya creas tus propias coreografías e incluso las grabas. ¡A veces hasta las subes a Instagram! pero has detectado que siempre es el mismo estilo o el mismo tipo de canción. Busca un estilo que no vaya nada contigo y dale al play a esa lista de reproducción aleatoria. Saldrán cosas muy torpes al principio, pero poco a poco empezarás a integrarte con los nuevos ritmos y serás capaz de crear cosas diferentes.

 

5- Hay que tener la mente abierta, estar dispuest@s a probar de todo. Compartir, preguntar, investigar por internet... Cualquier cosa que nos enriquezca hará que crezcamos física y mentalmente, y todo esto se verá reflejado en nuestro trabajo.


Alex Laudanum

 

 

Muchos de nuestros alumnos de disciplinas aéreas, se apuntan a acrodúo para mejorar

su fuerza, equilibrio, compenetración con los compañeros...¡Y porque se lo pasan genial!

 

¡A tope!

 

 

El crecimiento horizontal
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