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POLE DANCE, ¡QUÉ DIFÍCIL!

Conversación real entre cualquier ser humano del planeta y alguien que practica pole dance:

- ¿Y cómo es que estás tan fuerte?

- Hago pole dance.

- ¿Esa cosa del palo? ¿Lo de las strippers? ¿Lo de “Tú sí que vales”?

- No es de strippers y sí, lo habrás visto ahí, claro.

-¿Y no es como super difícil?

 

A ver. Sí, claro que es difícil. De lo contrario, todo el mundo lo practicaría. Como todo en la vida, lo mejor cuesta. Pero empezar con ello NO ES DIFÍCIL. Porque se trata de construir desde lo básico, algo que está más al alcance de lo que la gente supone. Como hemos repetido hasta la saciedad (pero no nos cansamos, ojo), con la práctica se consigue aquello de lo que se carece: fuerza, flexibilidad, coordinación, agilidad, elegancia. ESO, amiguitos, es lo duro. Practicar, practicar y practicar. Ser constante. Y para eso, claro, te tiene que enganchar.

La buena noticia es que engancha y que sus efectos suelen notarse enseguida. La mala: que para hacerlo bien, pero lo que se dice BIEN, hay que echarle horas. No te amilanes. Tú puedes.

Si es posible entrenar en casa, tendrás mucho camino recorrido. Ok, no todos podemos tener una barra en nuestro salón. Pero la flexibilidad, por ejemplo, con una esterilla y tu serie favorita de fondo, sí que se puede trabajar.

Hazte amigos en el gimnasio. El trabajo con máquinas, espalderas y otros elementos hace maravillas. Además, no pierdas de vista que el pole no es aeróbico, así que combinarlo con esa clase de ejercicio te hará un ser humano 10.

¡Hazte amigos en la escuela de pole! Porque, al final, el ambiente, la camaradería y las tapitas después de clase refuerzan la sensación del trabajo bien hecho. Y dan ganas de volver. EL compañerismo es un apoyo espiritual excelente para progresar. Esas puestas en común, esos entrenamientos y… ¿hemos hablado de las tapitas?

Lo más importante de todo esto es que, por duro que resulte, compensa. No es necesario llevar muchos meses de práctica para notar cómo los músculos se afirman y el cuerpo se tonifica. Hay muchas razones por las que merece la pena convertir el pole dance en una afición y en una pasión. ¡Anímate a probar!

 

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