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¿Sexismo en el Pole Dance?

¡No nos echemos piedras sobre nuestro propio tejado!

 

Cada vez es mayor la fama que está consiguiendo el Pole Dance, y es que esta disciplina ya ha encandilado a miles de mujeres. Pero, ¿qué pasa con los hombres que lo practican?

El otro día estuve, como de costumbre, pensando en el pole. La verdad es que os mentiría si os dijera que no me imagino una y mil veces subiendo a un escenario para dar brillo a todo lo que voy aprendiendo. Sin embargo, esta reflexión era bastante diferente. Caí en ello cuando mi mente se transportó a los múltiples vestuarios que podría lucir en todas y cada una de esas fantasías. Fue entonces cuando pensé en lo distinto que sería todo esto si fuera un chico en vez de una chica. Puede parecer extraño que en una sociedad en la que la mujer suele tener menos voz que los hombres, en el pole pase justamente lo contrario y nadie se haga eco de ello. Hoy quiero ser la voz de todos aquellos chicos que han decidido subirse a la barra.

Para empezar, reconozco que incluso yo caí en este error cuando al entrar en la escuela por primera vez vi que mi profesor, como ya os dije, no iba a ser una chica. Puede resultar absurdo, y es que no estaba segura de que escoger esa opción fuera lo más correcto, por eso de vincular siempre la barra a la silueta femenina. Sin embargo, a día de hoy sé que es lo mejor que pude haber hecho. Ahora, habiendo pasado por esa experiencia, comprendo aún más las dificultades de quienes quieran practicar este deporte y sean chicos. 

Además de posibles dudas que puedan aparecer al igual que me sucedió a mí, hay otros muchos obstáculos que debilitan la presencia de un hombre en esta disciplina. Por ejemplo, si alguno de vosotros busca algún día ropa de Pole dance para cualquier evento se dará cuenta de que la mayor parte de páginas web oficiales solo ofrecen distintos modelos a las chicas. Nada de ropa polera para ellos, ni rastro. Esto supone un problema, y es que si pretendemos que la mentalidad vaya avanzando en este deporte habría que considerar primero las posibilidades que ofrece a quienes lo practican. Por esta razón casi siempre vemos que los chicos van vestidos con pantalones de colores básicos, mientras que para las chicas hay una amplia gama de estampados y texturas.

Otra piedra en el camino son los clichés que, desde siempre, se arrojan sobre todo aquello que supone una novedad. No sabría decir con exactitud cuántas han sido las veces que he enseñado un vídeo de un chico haciendo una secuencia en la barra y los únicos comentarios que he recibido eran sobre su orientación sexual. La gente está muy equivocada. La barra, al igual que es resto de los deportes, no entiende sexos, ni de gustos, ni de colores. En ella hasta el chico más varonil del mundo puede sentirse libre y atraído por un deporte así. 

Con esto quiero decir que no por ser un chico tiene que quedarse relegado a deportes tales como el fútbol o el baloncesto, o ya se tienen que hacer las cosas de una forma brusca, basada únicamente en la fuerza, sino que también lo lírico va asociado a lo masculino con independencia de la orientación sexual de cada uno. Hay muchos chicos que son incluso capaces de bailar twerk mejor que muchas de nosotras y que se suben a unos tacones de vértigo y son capaces de andar como si estuvieran descalzos, pero no por ello hay que predecir sus gustos.

Estas reflexiones tenían que ser mostradas, porque al igual que las mujeres son defendidas en muchos otros aspectos, no veo que ellos tengan esa oportunidad en una disciplina que cada vez tiene más hueco tanto en la vida diaria de muchos, como en los medios de comunicación. ¡Ellos también quieren volar!

David Aeon

 

Bárbara Arrieta Baladés

24 de junio. Segunda gala de la Central de Pole.
Lazos que adornan 'Central de Pole'
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